Una historia de seguridad

Érase una vez…

Érase una vez, un cerdito que prefería tocar el violín, sin duda, su bien más preciado. Sin embargo, cuando salía de casa, le preocupaba que el malvado lobo entrara en su ausencia y se llevara su amado instrumento. Así que decidió contratar una alarma, y se sintió orgulloso y responsable por tomar esa decisión. Se conectó a internet, buscó alarmas en su zona, e hizo click en el primer enlace que encontró. Y contrató una estupenda oferta que era más barata que ninguna en el mercado, se la instalaban en el momento y aunque había mucha letra pequeña por leer, firmó rápidamente y así podría tocar el violín y salir de casa sin preocuparse.

Su vecino pensó que era un gran idea, pues él tocaba la flauta y no quería que el lobo se la llevara, por eso pensó que la empresa de seguridad que veía llevando furgones blindados de los bancos, también sería buena en las alarmas, además resultó ser económica y parecía consistente. Aunque no conocía bien la reputación de la empresa en cuanto a sus alarmas, por la radio decían que eran los mejores.

Mientras tanto, al final de la calle, vivía el cerdito pianista, quien adoraba su bonito piano donde pasaba horas tocando. Sin embargo, no solo temía que se llevaran el piano mientras él no estaba, pues era un instrumento grande y pesado y sería difícil de transportar, sino lo que realmente le asustaba era que entraran mientras su familia dormía y el lobo aprovechara el amparo de la noche, para llevar a cabo sus fechorías. Así que el cerdito pianista, habló y preguntó a diferentes empresas de seguridad, y decidió que su casa de planta baja con jardín no podía tener la misma alarma que un apartamento en la ciudad, pues las necesidades, obviamente, no eran las mismas. Y buscó una empresa que le hiciera un diseño personalizado, a su medida, que entendiera que lo que quería era estar tranquilo tanto cuando estuviera fuera como dentro de casa. ¿El resto de la historia? Seguro que ya lo sabes…

El cerdito violinista, perdió su bien más preciado porque su alarma no sonó y nadie pudo avisar a la policía, sin embargo tuvo que seguir pagando durante años una alarma que no funcionaba porque estaba en su contrato que no leyó, la obligatoriedad de permanencia. El cerdito flautista, descubrió que, aunque la alarma sonó, nadie avisó correctamente porque le dijeron que era una falsa alarma. Sin embargo, el lobo estuvo mucho tiempo pensando en cómo entrar en la casa del cerdito pianista, y aunque tenía grandes dudas, una noche intentó camuflarse para colarse por el jardín. Los detectores exteriores hicieron sonar rápidamente la sirena, y las imágenes de las cámaras de seguridad hicieron que cuando el lobo fue juzgado, tras la rápida intervención del personal de la central receptora dando aviso a la policía, sirvieran para que no hubiera lugar a duda de sus maléficas intenciones.

FIN

Phil Wilson, el hombre tras la fantasía

Segurincat ha llegado a un acuerdo de colaboración con el dibujante e ilustrador de Disney, Phil Wilson, quien ha creado una ilustración para nosotros, basándose en un orginal de una de sus ilustraciones más famosas para la versión impresa del famoso cuento de los tres cerditos. Con más de 40 años de experiencia, ha ilustrado más de 60 libros infantiles, ha creado personajes míticos de las películas de Disney y es mundialmente conocido por su trabajo con paleotólogos por sus ilustraciones científicamente exactas de dinosaurios. Su trabajo va desde el foto-realismo al dibujo animado y por ello cuenta con numerosos premios y galardones.

Trabajar con él ha sido una experiencia muy positiva, captando la esencia del mensaje que queríamos transmitir desde el primer momento e involucrándose con gran entusiasmo en todo el proceso.

Hoy en día, en un mundo en el que todo se produce en cadena, de manera digital, artificial, ha sido un placer poder contar con un trabajo realizado de manera totalmente artesanal, y poder aprovecharnos de las nuevas tecnologías para trabajar con un océano por medio. El equilibrio perfecto entre tecnología, servicio y diseño.

Segurincat cambia de imagen. Mantiene los principios.

En segurincat hemos apostado fuerte por defender todo aquello que nos llevó a ser quienes somos: trato cercano, conocimiento exhaustivo, y trabajo duro. Nuestro trabajo consiste en dar tranquilidad, no solo en hacerte sentir seguro, sino en proporcionarte la seguridad suficiente para que no tengas que preocuparte nunca más de la tranquilidad de tu casa o tu empresa.

Hemos querido mejorar nuestra imagen corporativa para poder transmitir mejor esta filosofía de empresa. Por eso hemos suavizado nuestro logo con una tipografía más redondeada, y hemos cambiado el color corporativo por el naranja, que transmite tranquilidad, bienestar… Y es que se trata de sentirte así cuando estés tanto dentro como fuera de tu casa o trabajo. Además hemos añadido unos círculos que son la base de la seguridad y la confianza. Nuestros sistemas de seguridad siempre se plantean desde la base de crear círculos de seguridad, que además son símbolo de perfección y es como nos gusta hacer nuestro trabajo: redondo!

Poco a poco, estamos cambiando nuestras placas disuasorias, por unos grandes círculos naranjas, que no pasan desapercibidos como las placas actuales de otras empresas de seguridad, que han dejado de cumplir con esa misión de prevenir y alertar al amante de lo ajeno que en ese lugar se está totalmente protegido.

Porqué una casa no es un hogar si no te sientes protegido. Seguimos innovando, seguimos mejorando. Seguimos estando cerca de ti.

Segurincat, lleva más de 20 años acercando la seguridad privada tanto a viviendas particulares como a empresas

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